Etapa 3

Después de un viaje bastante breve empecé a escuchar alemán. Viajé en una compañía pequeña que pertenece a Lufthansa. Bajé en el aeropuerto y según me había dicho mi hermana tenía que tomarme el subte para llegar al hotel. El hotel quedaba estratégicamente en frente de la estación de trenes que me tenía que tomar el día siguiente para irme a Passau. Caminé un poco con mis bolsos a cuestas y vi un stand con las letras DB que significan Die Bahn, o sea el tren, pero que en realidad venden de todo. Pregunté (todo en alemán) por mi subte y pude comprar el ticket ahí. Increíblemente, en Alemania no es necesaria una barrera para que pases el ticket y puedas pasar al andén. Acá todos saben que hay que hay que pagar así que no pierden tiempo con eso. Yo, no voy a mentir, tenía un miedo terrible. Estaba ahí, no se donde, con todas mis valijas, con mis cosas, mi plata… si me roban estoy muerto. La verdad es que viendo eso me doy cuenta que pensaba como argentino. Al salir del aeropuerto salí a la calle…y el olor era diferente en el aire. En España también es diferente. Y vi una estructura enorme, que era todo un techo gigante para la plaza que había en frente, dónde estaba el subte. Miré para todos lados y vi que todo estaba limpio. Vi nuevamente el orden que había vislumbrado la última vez que había venido. Desde ese momento en adelante no sentí más miedo. Aunque igual mis cosas jamás las solté. El viaje en subte, fue en realidad un viaje en tren y fue muy lindo también. Nada se puede comparar. Me da lástima por mi país pero es la pura verdad.

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