Finalmente en Francia… finalmente en Dijon


Buenas a todos,
La verdad es que han pasado tantas cosas que no sé por dónde empezar. Creo que lo mejor será cronológicamente.
Dije antes que iba a ser movidito porque la verdad es que ya recorrí media Francia a pie más o menos. Empecé temprano con un desayuno frugal y ultimando los detalles de las valijas y sus pesos. Gran cuestión, ya que el trayecto Buenos Aires-Madrid te dejan llevar dos valijas de 23 kilos, pero en los viajes internos dentro de Europa, solo se puede llevar una de 20 kg.  Con Raúl habíamos tomado la opción de comprar otra valija para el viaje, pero leyendo más detenidamente las letras pequeñas, nos dimos cuenta que “más valijas no significan más peso”. Por lo que tenía dos valijas de 10 kilos en vez de una de 20… lo que no servía de nada. Cada 3 kilos eran algo así como 12 euros… una brutalidad. Y además el bolso de mano no puede superar las medidas de 56x45x25 o algo así… por lo que tampoco podés cargar tu bolso de mano hasta que explote. ¿Por qué explico todo esto con tanto detalle? Porque la verdad me tenía los nervios a la miseria, y más adelante tendrá relevancia.
Me cargué con 2 abrigos uno encima del otro, y los bolsillos llenos de cosas que no podía llevar. Recuerden que estaba dejando la mitad de mi equipaje en tierra. Mucho abrigo sobre todo.
Con casi dos kilos demás le lloré un poco a la chica del check in y no hubo problemas. Luego en la parte de la revisación con rayos x y demás tuve que abrir todo y perder otros 15 minutos para volver a armarme con los abrigos y el bolso de mano. Tenía tantas cosas que si algo se movía no entraba más…
Haciendo la cola, veo que tienen esas cajas metálicas donde te hacen meter el bolso para ver si es de las medidas que ellos piden. Yo sabía que el mío no iba a entrar ahí entonces rápidamente en el medio de la fila me puse a sacar unas carpetas que tenía y pasé con eso en la mano y no hubo mayores dificultades. El vuelo fue muy tranquilo, ya hablaban todas las azafatas en francés…. Empezaba a acercarme a mi destino. :D

Una vez abajo, en Lyon,  tenía que tomarme un tranvía que te lleva al centro de Lyon, de donde sale el tren TGV que te lleva hasta Dijon. Podría decir que estaba en la otra punta del aeropuerto… que con el bolso de mano y la valija de 22 kilos… más los abrigos… transpiraba hasta por los lugares más insospechados. Realmente unas 10 cuadras… fácil…. Con mucho peso encima, no es nada agradable.
Al llegar a la estación, una chica negrita se me acerca y me dice que el tranvía tiene la última estación en reparaciones por lo que nos hacen bajar, nos tomamos un bus, y nos dejan en la estación central de Lyon. Todo muy lindo el recorrido del tranvía, pero el bus tardó mil años, dando mil vueltas por las estrechas calles francesas.
Con tanta vuelta, llegué 10 minutos tarde al tren que salía 17:22. El tren de Lyon-Dijon sale cada hora, así que por lógica el siguiente era 18:22. Sumado a dos horas de trayecto hasta que finalmente llegué a alrededor de las 20:30 a Dijon. No cantando victoria aún porque tenía que llegar a la residencia. Me tomé un taxi y después de algunas vueltas llegué, finalmente llegué.
El tipo de la recepción fue un poco descortés realmente. Yo llego tarde con mis valijas, y me dice “ya vengo”. Yo pensé que tenía que ir al baño o algo… porque tardó unos diez minutos en llegar y después más tarde cuando le pedí de usar un teléfono o que me ayudara para hacer una llamada, no me quiso ayudar nada.
Un poco perdido, asustado y cansado me fui a mi habitación la cual estaba completamente vacía, me acerco nuevamente a este amable señor y le pregunto si los supermercados estaban abiertos, ya que no comía nada desde el desayuno. Riéndose me dice que no, y que puedo comer algún snack por ahí en una máquina expendedora donde había chocolates y papas fritas, pero nada que se pueda llamar comida… y sino en frente donde venden sándwiches y otro tipo de cosas.


Este lugar en cuestión era de Kebab, y yo solo a la noche me mando a ese lugar, era eso o irse sin comer a dormir. (Parezco Pinky Lavié, a los que miran a Peter Capusotto lo entenderán). Ya antes de entrar se escuchaban gritos desde adentro y me asustó un poco. Pero igual entré, porque en ningún lado se veía algo que estuviera abierto.
No voy a negar que estaba asustado. Encima detrás mío entraron dos tipos que saludaron al que atendía y me dieron la mano. “¡Cualquiera!”, pensé yo… pero bueno, ya estaba en la pista, ahora había que bailar. Estaba tan nervioso que le mandé cualquier cosa en francés… le quería preguntar al mismo tiempo que tipo de sándwich tenía y que me lo quería llevar, ni a palos comérmelo ahí.
Por un lado él no me entendió demasiado, pero cuando se me puso a hablar tenía un acento más árabe que la p… ma…., era increíble. Igual con muy poco esfuerzo me hizo un sándwich andá a saber de qué.  Me compré dos cocas (es importante para después este dato)… y me fui. Comí eso simplemente y viví para contarlo, así que está bien.
Y volví a mi habitación y fue el final del primer día…. ¿vieron que fue movidito?
Les mando un saludo y escríbanme así no extraño tanto por allá….
¡¡Adios!!

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