Les moyens de transport à Dijon


Buenas a todos, ¿Cómo están? ¿Cómo siguen las cosas en Argentina (o donde sea que estén que estén leyendo estas líneas)?
En esta entrada les voy a comentar un poco la situación de Dijon en lo que concierne el transporte. Puede que piensen que es una entrada sin demasiado sentido, pero como es tan diferente de Buenos Aires u otra ciudad que conozca, creo que al final de la entrada van a pensar que es interesante. Y sino… bueno, lo siento mucho por haberles hecho perder los 5 minutos que se tomaron para leer estas líneas.
Se que ya escribí un poco sobre todo lo que ando en bicicleta… y quizás no sea la última vez que lo haga. Es algo muy importante en mi vida en Dijon: voy a la universidad todos los días, hago las compras, voy a las fiestas o reuniones que se organisen, todo en bicicleta.
La ciudad de Dijon no es muy grande. Tiene un centro, y tiene lo que podría llamarse las afueras. Todo eso se llama “Grand Dijon”. Y luego, pegado a la ciudad, hay como otras pequeñas ciudades, que a mi modo de ver también son Dijon. Yo vivo (o vivía, ya que en este momento en el que escribo estas líneas, ya no estoy más en ese lugar) en el Norte de la ciudad, en el límite de una de estas pequeñas ciudades aledañas llamada St. Apollinaire.
En mis últimos días hice un tour de bicicleta con una amiga alemana por toda la ciudad y nos fuimos desde el Norte en donde yo vivo, hasta el Sur donde hay un parque muy grande para irnos despues al Nor-oeste, donde esta el lago Kir. Todo eso en un día. Como para que vean que las distancias no son las mismas que en otros países.


Dijon es tan pequeño que solo hay buses. La red de bus, no hay que menospreciarla sin embargo, es muy completa, y muy buena. Los buses son geniales y de muy buena calidad. Son un poco lentos, por decirlo de alguna manera. Cumplen con su horario, no lo niego, pero van tan lento algunas veces. No se compara con los colectivos en Argentina que van tan rápido a veces que hasta se olvidan de parar cuando hay gente en las paradas.
Uno puede pagar tarjetas de abonos y puede viajar todo el tiempo que uno quiera. Entonces uno se sube por donde quiera (los buses tienen tres o más puertas generalmente) y listo. Sino, hay que comprar un ticket de una hora, que cuesta un euro. Es de una hora desde el momento en que uno lo valida. Ahí el tiempo empieza a correr. Y uno puede bajarse y subirse las veces que quiera en las líneas que quiera, por una hora.
Los controladores se suben muy seguido a ver si todos tienen su ticket al día. La multa en caso contrario es de 50 euros. La gente no los quiere mucho a los controladores. En una parada leí escrito “prefiero el desempleo a ser controlador”. Es por eso que uno tiene mucha libertad, de poder subirse por donde quiera cuando quiera y demás, pero mejor tener el ticket al día. Pensé una vez en subirme sin pagar. Pero realmente si me agarraban eran 50 euros. Hay que viajar 50 veces sin que a uno lo agarren para que valga la pena. Por lo que nunca lo hice, siempre compré mi boleto. De cualquier manera, viajar en bus no fue algo que hice muchas veces.
Finalmente, un detalle que me llamó la atención, todos los buses tienen cámaras que filman a la gente. Es así que una vez en una parada se subió alguien de la empresa y bajó a un borracho que se había quedado dormido en un asiento vaya a saber uno desde hacía cuantas horas. Y otra vez que nos subimos con 40 estudiantes porque ibamos a una fiesta, dos paradas más adelante se subieron 3 hombres de la empresa con cara de malos y muy serios y le sacaron las botellas que tenían a los estudiantes.
En fin, espero que este breve pantallazo les haya enseñado algo de como se vive por estos lares. A mi me parece todo muy interesante.
Les mando un saludo grande, les agradezco por leer el blog y nos mantenemos en contacto.
À plus,
Guille

0 comentarios:

Twitter Delicious Facebook Digg Stumbleupon Favorites More

 
Powered by Blogger