Crónica de un viaje - Buenos Aires - Argentina


Pensando en el título del blog, me doy cuenta que es un título muy apropiado. Por un lado se trata de un blog que habla sobre los viajes de quien escribe, pero por otro lado es una crónica de hechos que van sucediendo, que se van suscitando en la vida del mismo autor. ¿Y qué es sino un viaje, sino la vida misma? Caminante no hay camino, se hace el camino al andar, dice el poeta.
En estos momentos de regreso en Buenos Aires, luego de varias idas y vueltas por muchos países y ciudades, me encuentro donde todo empezó. Mi idea era más que nada compartir un poco mis sensaciones desde que pisé de nuevo suelo argentino y volver a escribir un poco para mi tan olvidado blog, que tantas personas, bueno… dos o tres, que me dijeron que tenían ganas de seguir leyendo mis palabras. Esta entrada está dedicada a ellos, que sabrán quienes son.
Mi primera sensación no es difícil de imaginarse cuál fue. Vengo del invierno europeo, donde en diciembre ya empieza a nevar, donde las temperaturas no pasan de los cinco grados centígrados, vuelvo a Sudamérica, a Argentina, donde (incluso siendo un verano fresco) la media es de 25°. Es extraño el cambio de temperaturas, sobre todo si es tan abrupto. Entrar en Buenos Aires y tener que empezar a desvestirme fue una sensación extraña. El golpe del olor de Buenos Aires también. No sabría cómo explicarlo, pero cada ciudad tiene sus aromas. Y pese a lo que se piense, París no es la ciudad con el mejor aroma, ni de perfume, ni mucho menos. Buenos Aires huele a Buenos Aires, no queda más que decir.
Luego de caminar un poco por la ciudad, ojear negocios, visitar los supermercados (pues es casi una visita turística en estos momentos), pasear con los medios de transporte… mi visión general, diría el ex vicepresidente argentino Cleto Cobos, “no puede ser positiva”. Ver a Buenos Aires así, me hace reflexionar sobre los orígenes de la ciudad… un año y medio pudo haber sido un segundo para la metrópolis porteña, un suspiro. ¿Fue Buenos Aires alguna vez algo distinto a lo que fue? Tal como si fuera un grabador, mi partida fue el apretar el botón de pausa, para que a mi regreso, el play fuera presionado de nuevo. Si algo ha cambiado, no ha sido para positivo, sino todo lo contrario. Puedo resumir todo esto en cuatro palabras, acompañadas del aumentativo “más”: viejo, roto, sucio y triste.  Sin embargo, mi retorno a las raíces me ha hecho escuchar y ver las cosas en Argentina con mucha más atención. (Tal como lo hiciera Borges, que se fue de Buenos Aires en su adolescencia para volver 5 o 6 años después cambiando para siempre su mirada sobre la ciudad... yo por supuesto, solo comparo este hecho y humildemente no piso siquiera el suelo que pisa la eminencia en lo que a literatura se refiere, y quizás otras tantas cosas más también). Su música, sobre todo: música folclórica, tangos, y sus derivados. El Argentino, es mi conclusión final, es un ser triste, nostálgico. El volver me ha hecho sentir una mezcla de ambas sensaciones. Pero si uno escucha los tangos, de hace mas de 100 años… ve los mismos valores reflejados. Y si estudiase la historia del país… el bicentenario marcó 200 años de más de lo mismo, si se me permite hacer tal comentario. Nos diferenciamos mucho del resto de Latinoamérica. Pero sin embargo, veo que todo eso, es más real, más tangible que muchas otras cosas en tantos otros países. Ataque 77, el grupo de música, relataba en su canción "Western" la muerte del prestigioso médico Favaloro y decían “Superman, nunca viene por acá… esto es pura realidad”. (La letra completa la encuentran en el mismo sitio de la Fundación: click acá). Creo que tienen mucha razón.   
Los tangos hablan de las cosas que suceden en la vida real, no se tapan las tristezas, 
no se tapan los dolores, se los idealiza quizás, se los inmortaliza, pues son dolencias que no 
tienen límite ni de raza, ni de país ni de tiempo. Sufrir es casi tan natural como respirar. 
Por darles algunos ejemplos: el tango tres amigos habla sobre la pérdida de los amigos de la 
infancia “pero yo igual los recuerdo, mis dos amigos de ayer”; el tango adiós muchachos, que 
habla sobre la muerte próxima de quien canta y de cómo la vida le llevó a su madre y a su 
novia: “El dios jefe supremo no quien le resista, ya estoy acostumbrado su ley a respetar, pues
 mi vida deshizo con sus mandatos llevándome a mi madre y a mi novia también…”; el tango
 tomo y olvido, que habla sobre los engaños de una mujer a pareja y los celos, y finalmente
 Cambalache que todos conocemos como comienza… “que el mundo fue y será una porquería
 ya lo sé…”. 

A los argentinos que lean esto, les recomiendo escuchar esos tangos para entendernos un poco mejor y quizás verse de una manera diferente. Es verdad eso que dicen que los argentinos no escuchamos tangos, pero creo que vale la pena hacerlo. Y a los extranjeros, también les recomiendo que los escuchen para que luego sepan discernir entre quienes son argentinos de otras yerbas.
En Argentina, en Buenos Aires sobre todo, se ven esas cosas en la cara de la gente. Los sufrimientos, las dudas, los dolores. Es tangible, es real. Si algo se puede decir positivo pese a todo lo que vengo de decir, es que el argentino es un ser duro, difícil de batir, ya que en su contexto vive luchando y luchara así hasta el fin, porque si un suspiro es para Buenos Aires un año y medio, una vida será quizás un poco más que el tiempo que transcurre entre un amancere y un atardecer , y cambios bruscos no los veo en su porvenir.
Volver a ver a mis amigos de siempre, mi “barra querida que no me olvidó”, me hizo sentir muy bien. Siempre digo lo que mismo, que más allá de las ciudades, las personas son mucho más importantes, y como dijo Borges, que a diferencia del amor, la amistad no necesita continuidad, un año y medio después, la reunión con mis amigos fue como haberse reunido a comer después de una semana sin vernos simplemente. Después de largas charlas me dicen “afrancesado”, lo cuál me hace reír mucho, cosa que no creo verdad, pero bueno… algunos o algunas (diría la honorable Presidente) me molestan con los tiempos verbales que uso, atípicos al dialecto rioplatense. Me sentí muy contento realmente de volverlos a ver a todos.
Si dejé algún cabo sin atar en esto que acabo de escribir es porque lo escribí de un tirón y no pensé demasiado que relatarles sobre mi primera semana en el suelo argentino. Prometo retomar un poco más adelante sobre otros hechos más concretos y no ser tan abstracto en mis opiniones. Tomando unos mates acá, los saludo a todos, gracias por leer estas palabras, y feliz año nuevo para todos. Que el año que comience nos de respuestas y felicidad.
Guille

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