La política en Argentina y Francia, un estudio comparativo

Ante una tan prolongada ausencia de novedades, y frente a un evento de gran envergadura como los son unas elecciones nacionales, decidí ponerme a manchar un poco de papel para mostrarles, o describirles a través de mis palabras, cómo se vive una situación tal en Francia, y las diferencias naturales, o quizás no tan naturales, con mi país de origen, (que para quien lee estas palabras por casualidad es Argentina) con las que me encontré al reflexionar un poco al respecto. Después de esta gran introducción solo cabe esperar un gran ensayo de política internacional, espero no desilusionarlos.

Por cuestiones de tamaño, tiempo y otras variables, voy a presentar esta entrada en dos o tres partes (o más también, aunque espero no alargarme demasiado). También, por el hecho de que pensé (asombrosamente) bastante y hablé con una gran cantidad de personas sobre el tema de la política y las próximas elecciones. Incluso hice un pequeño test online que me pasó un compañero de master para saber quien iba a votar, en el caso hipotético que votase, claramente. Estaba muy bien armado porque el cuestionario mareaba un poco, en el sentido de que la cantidad de preguntas y la cantidad de temas era tan amplias que al final uno no podía definir realmente a quien se relacionaba la pregunta en sí. Al final les diré cuál fue el resultado, que en definitiva fue por quién más siento afinidad.

La derecha y la extrema derecha no asustan

Si alguien en Argentina dijese “soy de derecha”, las repercusiones serían realmente terribles. La historia argentina ha mostrado que quien viene de derecha es malo. Por supuesto que otros bandos, otras líneas de pensamiento u otras maneras de hacer política tampoco se han mostrado efectivas o incorruptibles, pero al menos no han sido estigmatizadas con lo que sería el “mal”. No hay que ir muy lejos para saber a lo que me refiero, ya que desde 1776, año de la conformación del virreinato del Río de la Plata, ha habido en Argentina 95 gobernantes, de los cuales 19 fueron de facto. Y si nos remitimos a los últimos 100 años de historia, han habido presidencias de facto entre los años 1930-1932, 1943-1944, 1955-1958, 1962-1963, 1966-1973 y 1976-1983. En resumen, si alguien se expresara partidario de políticas de derecha o extrema derecha, sería visto como un “policía” o una persona “contra los derechos humanos” o incluso nazi, automáticamente. Los políticos que tienen esa ideología, pues los hay, prefieren no discutir a que parte del espectro político (ya que asusta) pertenecen u ocultándose en una nomenclatura diferente como “centro-derecha”, que en definitiva es derecha. Pero no…

En Francia tampoco es muy bien visto ser candidato de derecha o de extrema derecha, pero no asusta ni alarma a nadie. Es más hay varios candidatos de derecha e incluso de extrema derecha. Sin ir más lejos, el actual presidente es un claro defensor de políticas de derecha. Marine Le Pen pertenece al Frente Nacional, que es el partido de extrema derecha, y se presentará a estas elecciones con miras a obtener la tercera posición. El nombre puede parecer conocido, pues su padre Jean-Marie Le Pen también fue político y candidato a presidente en cinco oportunidades, llegando al ballotage en el año 2002. Esto solo muestra lo que dije anteriormente, nadie se alarma (al menos no de la misma manera que en Argentina) si un candidato de extrema derecha se presenta a elecciones. En Francia todos los presidentes de la Quinta República, con la excepción de François Miterrand que pertenecía al partido socialista, han sido de derecha o centro-derecha.

También existe la extrema izquierda en Francia. No es por negar un hecho, pero figurativamente la extrema izquierda en Argentina, no existe. Tengo que admitir que es difícil nombrar una tendencia política en Argentina en estos tiempos, ya que no hay más partidos concretos e históricos, cualquiera puede armar su partido y de no ganar las internas, separarse y presentarse por separado nuevamente. Los nombres de las sedes partidarias están escritos con tiza. Y a mi modo de ver las cosas, la tiza se acaba al escribir el nombre y no queda ni un pedazo pequeño para escribir la lista de ideas. Pero eso ya es irme de tema. Izquierda y extrema izquierda también se hacen presentes en las elecciones galas. El candidato de izquierda François Hollande es el candidato con más posibilidades a ganar, según las encuestas, en ballotage. Y el candidato de extrema izquierda, Jean-Luc Mélenchon, se ha ganado un lugar importante y lucha por un tercer lugar también.

Un candidato argentino

Mi sorpresa fue grande al leer un artículo del diario Crítica que había un candidato argentino en las elecciones francesas. La nota no tenía casi ninguna información, si debo decir la verdad. Pero siempre queda al criterio del lector el informarse si algún tema le interesa. Y efectivamente, Jacques Cheminade nació en Buenos Aires y llegó a Francia recién a los 18 años. Tiene ambas nacionalidades. De cualquier manera, no es algo de lo que estar demasiado orgulloso, pues este Jacques Cheminade es todo un personaje. Encontré su programa de proposiciones que se llama “Jacques Cheminade 2012, le sursaut”, que puede ser traducido como “el sobresalto” (aunque encontré una versión en un diccionario que decía también que podía ser traducido como “el arranque”). El logo que defiende es “un monde sans la City ni Wall Street, Un grand chantier pour demain”, que sería algo como “un mundo sin City ni Wall Street, un gran proyecto para el mañana”. Con 70 años, las ideas que Cheminade defiende son definibles, como poco, extraordinarias. Les traduzco a continuación un poco la política espacial que encontré en Wikipedia (que luego vi confirmada en sus proposiciones, porque pensé realmente que podía ser uno de esos tantos errores que el sitio publica):

“Jacques Cheminade considera su proyecto espacial como un ejemplo de "crédito productivo para un gran propósito." Él aboga por una "industrialización de la Luna" que podría convertirse en "una base para la producción de energía mediante la fusión termonuclear controlada." También recomienda la exploración de Marte, para " crear nosotros mismos las condiciones posibles para vivir. Por lo tanto, considera como un objetivo "reducir el tiempo de viaje en el futuro entre la Tierra y Marte a diez a quince días" y apoya para ese propósito ", la fusión termonuclear [...] en miniatura para integrarse en como una nave espacial de propulsión". [1]

Tenemos evidentemente a un seguidor de Carlos Menem y su famoso viaje a la estratósfera para llegar a Japón o Corea en una hora y media.

Jacques Cheminade se presentó a las elecciones presidenciales en el año 95 y obtuvo el 0,28% de votos. Tiene políticas interesantes con respecto a la inmigración e imposibles para los video juegos y juegos de azar, pero no voy a hablar más al respecto, porque ni los medios franceses hacen eco de este candidato porque calculan que obtendrá con mucha suerte un 1%. Para más información remitirse a Wikipedia en francés, ya que en español no existe una página.

La información al alcance de la mano

El último punto que voy a tocar antes de hacer el primer corte es el de la información. En Argentina jamás he votado a alguien por estar de acuerdo por sus políticas, siempre he votado al “menos malo”, como se lo suele llamar. Siempre me eché la culpa por no investigar, pero el problema es que la información es muy difícil de encontrar y, en muchos casos, no existe. Dudo muchísimo que Cristina Kirchner tuviera un programa de proposiciones para su futuro gobierno. No critico directamente a Cristina, porque creo que es algo común de todos los políticos argentinos. Las razones son muchas, a mí entender:

  1. De haber un programa detallado con las diferentes políticas, no creo que la gente las leería, al menos no la mayoría, con lo cual, quien ganase, lo haría por un grupo de no-informados. 
  2. La situación es muy cambiante en el país como para tener un programa. Es válido decir que como en Argentina predecir algo a una semana es ya mucho, tener un plan que dure por cuatro años es ya pedir demasiado. Y hablando de planes, quien siempre proclamó tener un plan fue De Narvaez. Lo único que yo escuché de concreto fue el hecho que tenía un GPS de inseguridad, más allá de eso el plan se basó en una estratagema de marketing político. ¿Alguien escuchó algo (además del alica, alicate)? 
  3. El poder de la palabra escrita es muy poderoso y contraería responsabilidades para quien las escribiere. Es algo que sucede en Francia. Al final del mandato de Sarkozy, muchas revistas están haciendo balances sobre lo que hizo, lo que no hizo, lo que hizo mal o bien, etc. En Argentina, que son en su mayoría ponchos reversibles, dudo mucho que alguien quisiera estar sujeto a sus palabras. Como ejemplo, nombraré dos veces a la actual presidente. Está en estos momentos en el medio de la expropiación de YPF, cuando hace un año decía en la misma cumbre de las Américas de hace una semana, que estaba complacida con las inversiones de Repsol en el país. Y el segundo ejemplo es que Cristina tiene un modus operandi muy claro al comunicarse con el pueblo y la prensa: hermetismo completo. Habla poco y nada, y cuando lo hace, lo hace es una cúpula de cristal, tal fuera la rosa del Principito. Muchísimo menos la veo escribiendo sus propuestas al pueblo, dirigiéndose directamente al mismo.
  4. Finalmente, nadie tiene ni idea de lo que le espera al subir al poder y hará lo que pueda una vez que esté en el sillón de Rivadavia. Es una sensación que tuve con muchos candidatos, que pocos saben de lo que hablan y que pocos saben fehacientemente lo que harán en el poder. La sed es de poder, pero una sed vacía, sin sentido, pues el medio se transforma en el fin. El fin no es SER presidente, sino mejorar las cosas a través del cargo. Entonces imagino que dicen “una vez que sea presidente, veremos”. Y entonces, ¿de qué sirve escribir propuestas, que de cualquier manera, tienen la caducidad de la campaña?
Creo que Mauricio Macri tenía algunas propuestas preparadas, pero no era a modo de programa de gobierno, sino utilizadas más bien como logos de su campaña. Mi caso particular es que la obligación de votar me ha hecho votar por personas, cuyos programas no conocía en lo absoluto. Aunque de eso voy a hablar más adelante.

En Francia, por otra parte, es muy sencillo acceder a la información. Todos los candidatos tienen sitios webs con toda la información detallada de su programa, tienen panfletos que no sólo muestran las caras de los políticos, sino que también incluyen todas las propuestas. Me llegaron a mi casa los panfletos de dos candidatos, y en la universidad se repartían otros tantos. En la televisión abundan los debates (que trataré como tema más adelante) y los programas informativos, en los cuales si se maneja información y no simples palabras vacías con insultos a los contrarios (que tampoco faltan en este contexto, pero de manera muy diferente).    

La ironía de lo que acabo de explicar, es que el resultado termina siendo el mismo. Nadie sabe nada de los candidatos (o como mucho una propuesta, lo cual es casi como querer saber la historia de un libro solamente por haber leído un capítulo, que ni siquiera es el primero o el último, sino que fue escogido al azar). Hablé con mucha gente sobre sus preferencias políticas, y además de que nadie quería decirme a quien votaban (cosa que también retomaré más adelante), la respuesta fue siempre por un tipo de política, o por ser contrario al oficialismo vigente. “Lo voto a X, porque no quiero que Sarkozy gane”, ¿les suena familiar?



Es cierto que, en teoría de la política, (como también en el caso de los consumidores y el marketing) se dice que las personas tienen ya una convicción política definida y que solo buscan argumentos para fortificar esa postura, y que frente a cualquier contra argumento, sencillamente lo ignoran. Habría que detallar la política del "choripan", definida así, por quien les escribe: "La teoría del choripan, de gran valor internacional, define al grupo nacional participante de una elección como una masa informe, heterogénea y completamente apolítica. La política, los candidatos, los nombres mismos le son ajenos. Lo importante son los cargos. Lo primordial es quien tiene el cargo. Las personas cambian, los cargos quedan. El choripan como tal es el concepto de “precio a pagar”. La masa como tal no es un individuo, pues cada individuo tiene un precio diferente para modificar su conducta. Sin embargo, la masa tiene un precio, “el choripan”. Y no es necesario buscar qué es lo que la masa quiere, pues el sistema ya está armado así, quien sabe desde hace cuanto tiempo. La masa quiere el choripan, solo falta quien se lo dé.

Continuará en la parte 2...

[1] http://fr.wikipedia.org/wiki/Jacques_Cheminade#Politique_spatiale – « Jacques Cheminade considère son projet spatial comme un exemple de « crédit productif pour un grand dessein »70. Il préconise une « industrialisation de la lune », qui pourrait devenir « une base pour la production d’énergie par la fusion thermonucléaire contrôlée »70. Il recommande également l'exploration martienne, pour « y créer nous-mêmes les conditions d’une possible vie »70. Il considère donc comme un objectif de « réduire le temps des voyages de l’avenir entre la Terre et Mars à dix-quinze jours »70 et préconise, à cette fin, « la fusion thermonucléaire [...] miniaturisée pour s’intégrer à un vaisseau spatial comme mode de propulsion »»

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