Argentina y Francia, Sarkozy y Kirchner - presidentes de dos mundos


Nicolas Sarkozy - Rock n' Roll
La política en Francia y en Argentina

Nueva entrada en el blog en la que, para bien o para mal, seguiré hablando de Sarkozy.

Pese a que las elecciones francesas han terminado, no quita que pueda terminar con mi análisis. La derrota de Sarkozy me ha dado otros elementos a tener en cuenta para indagar aún más en la política francesa. Si no lo saben, o no han seguido las informaciones de cerca, François Hollande ha ganado con una ventaja de 1,5% por encima de su contrincante. La situación la describiré un poco al final de esta entrada.

Diferencia con el sistema de votación entre Argentina y Francia

La gran diferencia en el sistema de votación francés estriba en dos grandes puntos: la obligatoriedad y la velocidad. Primero explicaré la velocidad pues es un concepto más breve. Las elecciones se celebran un día concreto, un día X. El recuento casi definitivo se conoce a las 20 horas de ese mismo día. Muchos medios de otros países vecinos que tienen interés en las elecciones como Suiza o Bélgica presentan desde las 18 horas más o menos también los resultados, y hoy por hoy, como vivimos en un mundo tan globalizado, todo el mundo mira la Internet para descubrir los resultados. Un poco irónico, que los franceses deban acudir a medios de comunicación de otros países para saber como les fue en un acontecimiento propio.

Normalmente hay ballotage, es decir una segunda vuelta. Esta, sin embargo, se celebra dos semanas después. Hay que tener en cuenta que también se celebran antes que la primera vuelta una suerte de elecciones “primarias”, tal como se hizo en las últimas elecciones argentinas. Da a cualquier candidato muchas oportunidades para cambiar su destino.

Una vez que la segunda vuelta termina y se tiene a un presidente electo, una semana después ya está asumiendo. No se pierde el tiempo en estupideces. Si ya tenemos un candidato, ¿a qué esperar? En Argentina las elecciones se celebran normalmente en octubre y el candidato electo asume recién el 10 de diciembre, dato a tener en cuenta en esta comparación. ¿Qué carajo hace el presidente desde el momento en que perdió hasta el 10 de diciembre donde fehacientemente deja el poder? Es una incógnita. ¿Vaciar las arcas? Puede que les queden algo a las tan violadas arcas, si. ¿Quemar las pruebas? Al mejor estilo de Alemania al final de la segunda guerra mundial, cuando no querían dejar pruebas de lo que habían hecho, puede ser también. Ese intervalo del tiempo que existe entre la derrota en las urnas hasta que se atraviesa el umbral de la casa rosada quedará siempre como un secreto de estado.

El segundo elemento es la obligatoriedad del voto. No es obligatorio votar en Francia. Sigue siendo un deber cívico, eso no lo niega nadie. Es más, se propagan múltiples campañas para concientizar a la gente de la importancia de ir a votar. Un alto índice de ausentismo no es positivo para nadie, ni para el candidato que gana, ni para el que pierde, y por supuesto, no lo es tampoco para la democracia.

François Hollande - "el cambio es ahora"
Pero el hecho de que no sea obligatorio, cambia completamente el panorama de los votantes. En Argentina la situación es la siguiente (y no interpongo ninguna preferencia política de ninguna manera, se trata de una enumeración de hechos): la mayoría de la gente en estos momentos es de clase media-baja a muy baja, por más que el INDEC diga que la situación con respecto a los pobres y a los desocupados es la mejor que hemos tenido. Si la inflación es del 0,8% según ese organismo, es de mi consideración que no se puede creer en ese organismo.

Como la mayoría de la gente es “pobre”, y debido a que se gana gracias a la mayoría de votos de un total de votantes que tienen que hacerlo obligatoriamente (con excepción de los mayores de 75 años, tengo entendido), queda muy clara marcada la estrategia a seguir: hay que convencer y “mimar” al electorado de ese sector económico. De ahí los infinitos planes trabajar, fútbol, educación, etc. que apuntan a ese estrato de la sociedad argentina. Durante las elecciones salió en Facebook una foto que mostraba un graffiti en un edificio que funcionaba como sede partidaria del Frente Para la Victoria (partido de Cristina Kirchner) que decía más o menos “Si se va Cristina, chau a los planes”.

La clase media está en vías de extinción, tan así que la podríamos comparar con el Aguará Guazú. Y la clase alta es tan escasa y poco determinante como masa de votos, que ni siquiera se la menciona en las políticas que se llevarán adelante, únicamente que se les aumentará los impuestos, probablemente, o no, ya que el clientelismo vigente en la estructura política les guarda un lugar cómodo y confortable. Como siempre, la herramienta del doble discurso que es como el aire de Buenos Aires… siempre estuvo ahí, desde su fundación.

En conclusión, a mi modo de ver las cosas, el hecho que el voto sea obligatorio define políticas de estado. Electores y elegidos cambian completamente su manera de actuar. Después de todo, quien está ahí arriba, también pertenece a los de abajo, de ahí el refrán del “los políticos son el reflejo de la sociedad”.

Por otra parte, la conciencia y el deber cívico que se proclama en Argentina al votar, y de una historia sangrienta (como si el resto de la historia así no lo fuera) para que el voto fuera posible para toda la población, hace que la posibilidad de un voto optativo sea una entelequia.   

Me queda tocar unos cuantos puntos más pese a que este sea ya un tema viejo, pero como ya escribí bastante en este apartado, voy a tener que hacer una tercera parte, para que la carga de texto no sea tan pesada.

No se preocupen, habrá más Sarkozy para todos en la próxima entrada. Y supongo que menos en el avenir, y más de François Hollande, nuevo presidente de Francia.

Un saludo a todos, comentarios y correcciones bienvenidas,

GK.

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